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Mis primeros días en la universidad

  • Foto del escritor: userapuntess
    userapuntess
  • 14 ago
  • 3 min de lectura

Poca gente habrá que no empiece la universidad nerviosa y preguntándose cosas sobre la gente que va a conocer y cómo va a ser la carrera. Yo empecé la universidad hace un par de años y, como la mayoría, tenía la cabeza llena de dudas.


Una de las cosas que más me preocupaba era la gente que encontraría allí y si lograría hacer amigos. Sabía que la gente iba a ir igual de abierta que yo a hacer amigos, porque estábamos todos en la misma situación, pero eso no me quitaba el miedo. No conocía a nadie que fuera a hacer la misma carrera que yo y no sabía si iba a llegar a encajar con las personas que me encontrase allí.


Mi primer día no tuve clase como tal. Fueron unas jornadas de bienvenida de la facultad. Nos reunieron a todos en el salón de actos y nos explicaron cosas bastante generales. En algún momento empecé a hablar con la chica que tenía al lado, aunque ella era de otra carrera. Nos guiaron a nuestras clases y, por el camino, seguí hablando con esta chica. Al llegar, me di cuenta de que me había ido con la gente de la otra carrera y mi clase no era esa. Por suerte, no fui la única a la que le ocurrió.


Al darnos cuenta de que bastantes personas de mi carrera estábamos donde no era, nos reunimos y fuimos juntos a nuestra clase. Éramos unos 10 o así. Por el camino, aprovechamos para presentarnos y hablar.


Llegamos a clase y nos dieron una charla sobre la carrera. No dijeron nada muy relevante. A la salida, seguí hablando con parte de la gente con la que había llegado a clase y con el paso de los días nos fuimos haciendo amigas.

Poco a poco he ido conociendo al resto de la clase pero, al ser bastantes más que en el instituto, es distinto. Somos unos 50 y, aunque lleve ya dos años, hay mucha gente con la que no he hablado nunca. De hecho, tardé varios meses en aprenderme todos los nombres.



No tengo en interés en conocer a todo el mundo, pero debo decir que esto hace que me cueste más responder cuando los profesores hacen alguna pregunta en alto a la clase. Supongo que esto dependerá mucho de la persona, pero al no tener confianza con casi nadie me cuesta más responder o salir a hacer ejercicios en la pizarra. Aunque por suerte los profesores hacen muchas menos preguntas que en el instituto.


Con el paso de los días fui empezando a ver cómo era realmente la carrera. Al elegirla, intenté investigar sobre ella y las asignaturas todo lo que pude, pero es muy difícil hacerse a una idea de cómo es todo realmente sin haberlo vivido. No me sorprende que mucha gente se cambie de carrera habiendo elegido algo que creía que le iba a gustar.


De hecho, una de las cosas que más me sorprendió los primeros días fue la cantidad de gente que la dejó. Hubo dos o tres personas que no estuvieron ni una semana en la carrera. Afortunadamente, al estar en septiembre, esas plazas que habían quedado vacías se pudieron cubrir por gente que inicialmente no había entrado.


He tenido la suerte de que a pesar de que todo es muy diferente de como me lo imaginaba, me gusta lo que estoy estudiando. Debo decir que no me gusta todo y que hay asignaturas que aunque parecen interesantes el profesor hace que dejen de serlo, pero me gusta lo que hago.


Los primeros días también tuve que acostumbrarme al funcionamiento de la universidad en sí, ya que funciona muy diferente al instituto. Hay mucha más libertad y tengo horarios completamente distintos, pero me gusta. Probablemente una de las cosas a las que más me costó acostumbrarme fue a ir al baño sin pedir permiso, me sentía fatal cada vez que me levantaba en mitad de clase y me iba sin decir nada. Y, aunque siempre se agradece mucho, todavía se me hace raro cuando los profesores acaban pronto la clase y nos dicen que nos podemos ir.


Supongo que en cada universidad y carrera las cosas funcionarán de manera totalmente distinta, pero si hay algo que tenemos todos en común es que el paso del instituto a la universidad es un gran cambio. Es normal sentir nervios y que todo sea raro al principio, pero poco a poco esas cosas que parecen tan raras se van convirtiendo en el día a día, y esos algunos de desconocidos que tanto te preguntabas cómo serían se acaban convirtiendo en algunos de tus mejores amigos.

 
 
 

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